Desde Mi Ventana

Escribe: Andrea Ramírez

Estamos a 5 días de que empiecen las fiestas. A pesar de vivir una pandemia, las costumbres no se pierden. La decoración navideña en casa que, días después, se transforma en luces y adornos que evocan al espíritu del año nuevo. Las cenas especiales con las familias podrían adaptarse a lo virtual (aunque no será lo mismo que disfrutar de los aromas y sabores todos juntos). Sin embargo, hay otras costumbres que nos preocupan. El día de hoy las explicaremos.

Para empezar, el correteo en los pasillos del centro comercial y los carteles rojos con letras blancas que profesan uno de los mensajes más llamativos para la humanidad: DESCUENTO. Recordemos qué es lo que significa descuento en términos comunes. Como consumidor, significa que pagaremos menos por un mismo producto (con sus mismas características y sus mismos beneficios). Sería una locura decir que a nadie le entusiasma esto. No obstante, ¿sabemos qué significa internamente? Es muy probable que no nos hayamos tomado el tiempo para averiguarlo.

El descuento se le hace al cliente, no al productor o trabajador. Aquella persona que hizo esa prenda o ese par de zapatos que lucirás en las fiestas sigue recibiendo la misma paga por hacer miles y miles de productos como los que consumimos. Desde ahí, ya podemos ver un trato injusto con los involucrados en el proceso, ¿verdad? Ahora, yendo un poco más al fondo del asunto, ¿te has imaginado que esto sucede a nivel global, con cantidades millonarias de dinero y producciones? 

Nuestra intención no es atormentar tu conciencia ni, mucho menos, hacer que olvides tu lista de regalos programada para este año. Lo que queremos es que sepas qué impacto pueden generar tus decisiones y que, consciente de esto, hagas tus compras de forma responsable. Evita comprar aquellas cosas que no necesitas y busca que tus regalos pueden ser usados por tus seres queridos el máximo tiempo posible. 

Leave a Reply

Your email address will not be published.