Ellos cambian el mundo. Personaje de la semana: Sandra Mathey García-Rada

Sandra es una mujer que representa a todas los peruanos apasionados de compartir nuestra cultura con el mundo. Su trabajo en Culturas de Moda es impecable y ambos volúmenes de su artículo “La Migración de la moda” nos conecta con nuestras raíces y entender que esta industria siempre ha estado presente en nuestra historia. Si quieres saber más, sigue leyendo esta segunda parte de la entrevista exclusiva para Now For Tomorrow. 

Escribe: Andrea Ramírez

Recordamos, específicamente, que en tu artículo “The Migration of Fashion” dices que las tapadas son como un “híbrido” creado por aquellas limeñas que adoptaron una costumbre española y le dieron un sentido único. Teniendo en cuenta esto, ¿se podría decir que la moda en el Perú siempre ha estado presente en nuestras sociedades, a pesar de que recién vivimos una época global?

 Latinoamérica tiene la fama de estar siempre atrás cuando se trata de moda. Y en general, en la historia, nuestra región se ha posicionado siempre como un “follower.” Pero esto es, en realidad, una perspectiva eurocéntrica que pone a Europa y Norteamérica como el centro de todo y como lo “normal.” Esta “normalidad” es sinónimo de civilización occidental y modernidad. Y la moda, por definición, significa cambio y ese cambio se asocia a esa modernidad occidental. Entonces, se dice que la conquista española fue lo que la introdujo a nuestra región. Pero eso no es cierto. Lo que pasó fue que la conquista impuso la cultura occidental por sobre la cultura indígena y fue a raíz de eso que empezamos a ver estas costumbres y tradiciones como estancadas en el tiempo y opuestas a esta idea de modernidad. Sin embargo, hay una definición más amplia de moda que la define como el impulso de estar “a la moda,” o el impulso de vestirse de acuerdo con su tiempo, y eso es algo que existe desde siempre. Entonces si hablamos de moda occidental probablemente seguiremos pensando que no siempre estuvo presente en el Perú, pero si ampliamos esta definición empezaremos a ver que, incluso durante la época colonial, no todo era una copia exacta de lo que pasaba en Europa. Las tapadas limeñas son, para mí, un ejemplo increíble de cómo una tendencia española se adaptó al Perú. Aunque muchos piensan que eran exactamente iguales a las tapadas españolas, la diferencia más grande era que las tapadas limeñas no cubrían sus vestidos. Entonces, sí, la moda ha existido en el Perú desde mucho antes de lo que pensamos pero es difícil verlo porque la historia tradicional es contada desde una perspectiva europea.

Sobre tus estudios, ¿nos podrías contar de tu experiencia estudiando moda en Lima?

Claro. Yo estudié diseño de modas en Mod’Art y fue una súper introducción a la industria de la moda. La verdad no cambiaría esa experiencia por nada del mundo porque me dio la base que necesitaba para luego seguir creciendo profesionalmente. En mi opinión, una de las mejores cosas que me dio el estudiar en una escuela como Mod’Art fue la exposición a la industria local. Por un lado, es obligatorio hacer prácticas desde el primer año, lo que me ayudó a aplicar los conocimientos aprendidos casi desde el día uno. Y, por otro lado, tuve la oportunidad de participar en backstages de desfiles y eventos desde el primer ciclo, lo que también me ayudó a ver cómo funcionaba ese lado de la industria. Esto además me ayudó muchísimo cuando me mudé a Nueva York para seguir estudiando en el Fashion Institute of Technology. Esa formación y experiencia trabajando en la industria de la moda peruana me hicieron resaltar al momento de buscar prácticas y me ayudó, eventualmente, a conseguir un trabajo full time. Definitivamente no estaría donde estoy actualmente si no fuera por esa formación.

Cuéntanos más de tu experiencia de estudiar en Parsons París por dos años (tus experiencias de desarrollo académico y profesional).

Descubrí la maestría en Estudios de Moda en Parsons París cuando trabajaba en trend forecasting. Mi idea era encontrar un programa que me ayudara a pulir mis conocimientos de investigación para poder aplicarlo al análisis de tendencias entonces en realidad llegué pensando que ese sería mi enfoque. Y, aunque sigo muy involucrada en esto e incluso ahora me dedico a hacer consultoría de tendencias, mi enfoque cambió. Esos dos años en Parsons París me abrieron los ojos a una nueva forma de pensar la moda y a un grupo de profesionales que, como yo, tenían muchísimas preguntas sobre las prácticas de la industria y que no se contentaban con verla solo como un negocio. Durante estos dos años conocí a académicos e investigadores que amaban la moda pero que querían además cuestionarla y analizarla desde una perspectiva más crítica. Fue realmente la primera vez que me vi reflejada en tantas personas y que entendí que mi camino iba por el lado de la investigación. Además, descubrí mi pasión por enseñar ya que tuve la oportunidad de dictar dos cursos de pregrado durante mi segundo año de maestría. Esto también es algo que me abrió los ojos a una nueva forma de enseñanza ya que el enfoque de Parsons, tanto a nivel maestría como pregrado, está en la discusión y el pensamiento crítico. Entonces, los profesores no están ahí solamente para dictar una clase, sino para promover un análisis más profundo y el cuestionamiento de los temas que se tocan en cada clase. Esto es algo que ahora aplico en mis propias consultorías y es, además, mi forma de acortar esa brecha entre la industria y la academia.

Sabemos que fuiste parte del equipo encargado de la curación de Anatomy of the Fashion Museum, cuéntanos más sobre esta experiencia

Este fue un proyecto que hice como parte de la maestría. Tuvimos la suerte de colaborar con el Palais Galliera, el Museo de la Moda de París, para una clase llamada Curating Fashion. En esta exposición, Anatomy of the Fashion Museum, exploramos las cuatro prácticas básicas de los museos: inventariado, colección, conservación y exhibición. Mi grupo y yo escogimos trabajar con los inventarios porque es una práctica tradicionalmente conocida como la más aburrida y monótona y queríamos ver que podíamos lograr con eso. Además, tuvimos que escoger una prenda del museo para explorar esta práctica y nosotras escogimos un vestido de Givenchy diseñado para Audrey Hepburn. Como los museos tienen reglas muy especificas sobre cómo exhibir las prendas no pudimos usar el vestido en físico para la exposición y tuvimos que buscar una forma de contar la historia que teníamos en mente sin incluirlo. Fue un proceso de investigación muy largo, muchas veces tedioso, pero que al final nos dejó muy contentas y orgullosas. Mi parte favorita fue la manera como logramos unir el vestido y la amistad entre Audrey Hepburn y Hubert de Givenchy. Decidimos incluir una foto de Audrey usando este mismo vestido junto con artículos de diferentes fuentes que hablaban de su amistad. Además, incluimos la música de la introducción de Breakfast at Tiffany’s para crear ese ambiente mágico de la película, entonces los visitantes podían observar todos estos elementos mientras escuchaban la música, como transportándolos al mundo de Audrey Hepburn.

¿Crees que ese tipo de proyectos podrían desarrollarse en Perú? De ser negativa la respuesta, ¿qué factores serían necesarios para realizar una iniciativa como esta? (y que no se poseen actualmente).

¡Por supuesto que sí! Es más, creo que este es un gran ejemplo de cómo exhibir moda sin tener una colección tan grande. O incluso sin tener una. Cuando pensamos en exposiciones de moda automáticamente pensamos en las exposiciones del MET en Nueva York o del Victoria & Albert Museum en Londres pero por más que son increíbles, esa no es la única forma de crear exposiciones. Podemos exhibir moda también sin exhibir prendas, como lo hicimos en Anatomy of the Fashion Museum. Tenemos que empezar a mirar mas allá de lo tradicional y empezar a buscar alternativas que funcionen con lo que tenemos. Va a ser muy difícil igualar al MET pero ¿por qué no empezar a analizar el trabajo de curadores un poco más experimentales como Judith Clark? Además, creo que debemos empezar a pensar como Latinoamérica. Así como buscamos crear una identidad para la industria de la moda peruana o latinoamericana, hay que empezar a trabajar estas identidades en otros ámbitos, como los museos, por ejemplo.

 Finalmente, ¿qué consejos les darías a todos los apasionados por compartir las costumbres textiles peruanas con el mundo?

 Les diría que vean todo con ojos nuevos y que aprendan a cuestionar y analizar la historia tradicional. Creo que podemos aprender muchísimo más sobre nuestra propia cultura si tenemos claro que la historia que casi todos conocemos es solo una cara de la moneda. Por ejemplo, si hablamos de los quipus, estos generalmente se presentan como una forma más primitiva de escritura. Lo que no se dice normalmente es que la información que tenemos sobre ellos viene de los españoles durante la época colonial, no directamente de las comunidades indígenas que los usaban. Y para muchos de los españoles en esa época el uso de los quipus, al ser diferente a su manera de escribir, era algo exótico, poco civilizado y, en conclusión, primitivo. Así que es muy importante saber quién está escribiendo esta historia. Por eso mi consejo más grande es que piensen y cuestionen su propia perspectiva porque eso nos permite descubrir incluso más posibilidades.

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